Nuevos atributos de la ciudad

Texto alrededor de la conferencia de Marta Pelegrín de Mediomundo Arquitectos (Marta Pelegrín + Fernando Pérez + colaboradores) dentro del curso Territorios “la ciudad y su sombra” el 02.11.2011 en Sevilla, organizado por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla y la Escuela superior de Arquitectura de Sevilla.


Fotografía y texto: Jesús Torné. 
Citas: extracto de la conferencia de Marta Pelegrín.






La conferencia de Marta se dividió en tres bloques: sobre la ciudad, consideraciones sobre la arquitectura y un repaso a algunos de los proyectos de Mediomundo Arquitectos.

Sin embargo está división sirve solo para estructurar el hilo de la conferencia pues, desde un principio, se evidenció la conexión irrenunciable que tienen estos tres capítulos en el proyecto de Mediomundo: la ciudad, su historia y sus habitats, la arquitectura y su contexto, y el proyecto propio como respuesta y resultado de la reflexión de los dos anteriores.

Las primeras ideas expuestas circulan por el conjunto de factores que inciden sobre la construcción de la ciudad a las que no debemos ser ajenos como, factores sociales, políticos, económicos de producción, etc. No obstante Marta Pelegrín plantea la existencia de lo que podríamos entender como alteraciones del equilibrio de estos factores en beneficio solo de una de las partes, que han dado como consecuencia hábitats con evidentes disfunciones.

M.P. …Para nosotros, la ciudad es fundamentalmente un entorno que nos debe ser natural, sin embargo deja de serlo bajo ciertos modelos, pasando a ser un producto artificial que nos es ajeno, en algunos casos esto sucede bajo ciertos acuerdos entre las personas y/o entidades que normalmente generan este hábitat…
…El proyecto moderno parece haber generado también ciertas disfunciones, pero también es cierto que ya en durante el siglo XX muchos arquitectos han denunciado que a través de la arquitectura se estaban generando situaciones de ineficacia absoluta de la ciudad, dejando al margen a numerosa población, atendiendo a unos intereses sociales, económicos y políticos particulares.

Las reflexiones de Mediomundo no solo están alrededor de los agentes sociales, económicos o políticos participantes en la construcción de la ciudad. También advierten de la caducidad, por un lado, no ya de ciertos planteamientos de modelos constructivos, sino de la existencia misma de modelos fijos, como por otro, de los referentes conceptuales sobre los que se proyectaron: el modelo de persona sobre el que levantaría el edificio de la modernidad.

M.P. …La arquitectura durante el transcurso del siglo XX, ha construido la ciudad sobre todo desde modelos y quizás este ha sido el gran fracaso que ha llevado a la obsolescencia de estos hábitats, de esos entornos urbanos, de los espacios públicos y la degradación de los mismos.

…Entendemos que quizás la construcción de esos nuevos hábitats no solo es solo una cuestión de modelos arquitectónicos, sino también del modelo de personas, del modelo de sujeto que se entendía como modelo moderno, objeto del proyecto de esas fórmulas habitacionales.

De alguna forma La obsolescencia de algunas de estas éstas arquitecturas y sus infraestructuras, no solo denuncian la obsolescencia de su materialidad construida, sino también denuncia la obsolescencia del modelo de sujeto desde el que se pretendía que fuese objeto del proyecto.


El cibercentro: el edifico y la ciudad.

En el ámbito del proyecto, el diseñador debe ser alguien que da respuestas pero que, fundamentalmente, lo que debe saber hacer es encontrar las preguntas precisas a las que debe responder. Ahí reside la clave de la respuesta que debe dar un buen diseñador a las cuestiones planteadas por los destinatarios del diseño o sus clientes: comprender las necesidades estructurales de estos, para formular las preguntas que debe hacerse, conociendo el ámbito en el que se desarrollarán las respuestas que dé, y satisfacer esas necesidades iniciales con soluciones.



En este sentido, el proyecto del Cibercentro en Sevilla tiene estas cualidades, primero porque trata de dar respuesta a una nueva tipología, para la que hay muy pocas referencias construidas: un cibercentro. Porque lo desarrolla en un entorno urbano complicado, desde el punto de vista espacial y constructivo, además lo hace con la voluntad de no sustraer espacio público abierto, y con economía de medios. También prestando atención a las particularidades del barrio en el que se ubica que, en lo arquitectónico, responde a los postulados del movimiento moderno en cuanto a conjunto de edificios en altura sobre pilotes.

M.P. …¿como debe ser el lugar público en el que las personas acceden desde las redes al ciberespacio? ¿como debía ser este espacio, que cualidades debía tener? Sabíamos por ejemplo que tendría que disponer de una amplia carga de tecnologías, pero también empezamos plantearnos que privacidad o aislamiento del exterior debía tener y que niveles de comunicación queríamos favorecer en su interior y en el exterior.

Conocemos los espacios virtuales de encuentro a través de las redes sociales, pero creíamos que aquí era necesario generar un espacio físico donde la gente se encontrase tanto en el mundo real como en el virtual. 
Está todavía por definir este hábitat, pensamos que para ello debíamos conocer el lugar donde se insertaría este centro y este era un lugar denso de edificios de ocho plantas pero que tiene una permeabilidad a nivel del ajardinamiento ya que están levantados sobre pilares. Entendimos que era una oportunidad más de crear no solo un lugar con tecnologías para acceder al ciberespacio, sino primero un jardín y después una plaza, una espacio físico de relación social, un área de salas de ordenador, una cafetería y sobre todo proponer una cubierta usable, transitable, no una cubierta donde sólo hay instalaciones, sino un lugar que cuando el tiempo lo permita se puedan hacer reuniones.

Queríamos sobre todo con este tipo de soluciones triplicar el espacio público que en principio estábamos sustrayendo con la construcción y ocupación del solar.
Nos pareció interesante crear un espacio en tres niveles: uno de relación abierta, que es un área muy expuesta en la planta baja, uno muy oculto de informática y uno al aire libre, casi de contemplación del paisaje, que ganase el cielo para el edificio.

Nos gustaría pensar que aquí, la arquitectura, puede proponer un espacio donde la gente se manifestase libremente expresando su creatividad, muchas veces sustraída por la tergiversación que hace la administración del uso de los espacios públicos

Tenemos que pensar todos, no solo los arquitectos, en atender a otras subjetividades y aprender a visualizarlas, existe un nuevo individuo, una nueva multitud, que manifiesta otros deseos, que busca probablemente una nueva representación y la construcción de un nuevo medio.


Es interesante dar relevancia a este llamamiento de Marta Pelegrín a una toma de conciencia colectiva, a la reflexión y a la acción de todos. Sin embargo añadiría que esta toma de conciencia, en ciertos aspectos, debería concretarse también en una mayor permeabilidad de la arquitectura hacia otras miradas, otras sensibilidades ciudadanas, otras disciplinas profesionales, que parecerían en principio tangenciales a la arquitectura y sus complejidades, pero que forman parte de una cultura común, pudiendo definir el proyecto desde una naturaleza de la integración de otros valores y conocimientos, así como repercutir en la calidad final del producto construido, en la materialización en detalle de cada idea. 

Porque el concepto de calidad de un objeto o un espacio bien diseñado debe empezar a entenderse no solo desde la eficacia en la respuesta a las necesidades para quien se proyecta, sino también desde la capacidad de superar sus expectativas iniciales. Superar estas expectativas no solo desde los evidentes aspectos funcionales que se deben cumplir, sino también desde cuestiones como el impacto emocional o la percepción que se tiene de lo diseñado.


Partiendo de esta idea, es posible aportar mejoras al proyecto arquitectónico y de ciudad desde la creatividad, desde otros valores artísticos y desde otro criterio del diseño, más allá del efectismo o la banalización. Porque arte y diseño pertenecen a una cultura igualmente imbricada con el hombre y la ciudad que el urbanismo o la arquitectura. Hay que superar, por ejemplo, la idea de que el arte o el diseño en relación con la arquitectura, son solo elementos que se colocan una vez finalizada la construcción: una escultura o un bancada en un vestíbulo. Deben sin embargo, formar parte del proceso mismo de proyecto, en una relación de interacción que de sentido a las soluciones adoptadas.

Estos valores creativos se asientan en conocimientos  objetivables, herramientas intelectuales limítrofes y a veces compartidas con la arquitectura. Se trata de estrategias que el diseño y el arte, aunque diferenciados claramente por sus objetivos, tienen bien codificadas en su base y que utilizan como elementos fundamentales de la creación, pero que en ocasiones parecen estar olvidados o no se ponen en práctica.


Hay que decir que, para la formulación de propuestas desde el arte para el entorno de la arquitectura o el urbanismo, es necesario también tener un mayor conocimiento del proyecto arquitectónico y urbanístico a la vez que, en términos generales, una mayor sensibilización con la ciudad y su cultura. Un compromiso que vaya más allá de la autocomplacencia del monumentalismo o la ornamentación banal de las ciudades con creaciones autónomas que, solo responden a su propia realidad.


Así también, es necesario transmitir la idea de una cultura del diseño, en cualquiera de sus facetas, en la que se aprecie claramente el carácter funcional y la necesidad del producto bien diseñado y que esto conlleva estar firmemente conectado con el contexto del proyecto y las particularidades de los destinatarios del diseño. 



En definitiva, se trataría a veces simplemente de proporcionar estímulos positivos en la percepción y vivencia de los espacios, domésticos o urbanos, que también es cumplir una función necesaria en el diseño a cualquier escala. Espacios que transmitan estímulos positivos, bien diseñados, favorecedores de la expresión, la actividad individual y colectiva, capaces incluso de aportar en cierta forma identidad y noción de lugar, en una reformulación del proyecto moderno. Entornos urbanos inteligentes a la medida del hombre.


Por tanto, ya sabemos que la ciudad no se construye correctamente solo desde intereses particulares pero, siendo esta un hecho tan complejo ¿como podría además de construirse, interpretarse desde un único punto de vista? no existe hoy en día una única disciplina autorizada para definir la ciudad en solitario. 

La ciudad es ante todo un hecho social antes que físico, que sin embargo, precisa de una morfología y de un ecosistema para materializarse, aquí radica también parte del problema a resolver: las morfologías urbanas y las arquitecturas que no han favorecido el hecho social, han construido concentraciones de población y edificios, pero no ciudades.

M.P. …La arquitectura empieza justamente cuando se entrega la construcción y empieza ha interactuar con el medio en el que va a estar. Para nosotros los proyectos de arquitectura necesitan mostrar lo que pensamos que debe ser la ciudad inteligente: una ciudad que permite integrar los valores de sus espacios y sus habitantes, individual y colectivamente.