Cañabota: Restaurante en Sevilla

Diseño del restaurante Cañabota en Sevilla. Cañabota es un nuevo espacio de restauración entre la alta cocina y una moderna pescadería de mercado. Proyecto y diseño: J.T.

Cañabota es un nuevo espacio de restauración entre la alta cocina y una moderna pescadería de mercado. En su interior, conviven funciones y espacios fluidos, de tal modo que la cocina queda totalmente abierta y compartida con el público, donde se propone que los comensales se sienten en silla baja, alrededor del plano de trabajo de los cocineros, permitiendo la cercanía y el contacto directo con la elaboración de los platos. El resultado remite a los espacios domésticos, donde cocinar es una actividad que puede compartirse entre quien cocina y quien se sienta a la mesa, estableciéndose una relación cercana e inmediata entre ambos. Todo gira alrededor de la cocina y las evoluciones de los cocineros, que transcurren alrededor de un bloque de mármol blanco y en cuyo contorno también se disponen los comensales. Para que la actividad de la cocina  pueda seguirse desde todo el local, las mesas de la sala han sido concebidas como palcos desde los cuales los comensales puedan seguir las elaboraciones de los platos. Se trata de mesas altas, de diseño específico, a las que se ha dotado con el taburete del programa "Hambourg" diseño de Corine Maynadier, una sillería de madera especialmente cómoda y giratoria que se inspira en el diseño moderno de los años 50.

Entre la misma sala y la fachada de acceso al local, se encuentra un puesto de pescadería como si de un mercado se tratase. Ofrece los productos frescos con los que se elaboran los sofisticados platos de la carta, y que además pueden ser seleccionados y adquiridos al peso por los clientes.

Materiales, acabados y detalles del diseño tratan de hacer convivir a un espacio comercial  tan aséptico y vacío como una pescadería, con un espacio de restauración como un restaurante de alta cocina. La complejidad del proyecto se centraba por ello en establecer un equilibrio entre estética y función de ambos espacios, en los que no se perdiese la identidad estética de una pescadería, pero a la vez dotándola del confort ambiental necesario de un restaurante. El resultado recrea al mismo tiempo la estética industrial de un puesto de mercado, su cercanía y su informalidad, a la vez que proyecta la imagen de un restaurante con aspiraciones de alta cocina. Para conseguirlo, se han se han seleccionado pocos pero determinantes materiales y se han diseñado depurados detalles constructivos con ellos, al mismo tiempo que se ha estudiado una iluminación cálida y puntual. Todo ello trata de equilibrar a un contenedor blanco y austero en el que se ha prescindido de cualquier ornamento superfluo o ajeno al enfoque temático del restaurante.

Dentro del local, todo gira entorno a un gran monolito geométrico de mármol, recuerdo de aquellas superficies tradicionales para el despiece del pescado, que hace las veces de área de trabajo y soporte para la mesa de los comensales. El diseño de esta pieza se basa en el contraste de materiales con formas puras, combinando así el mármol blanco veteado y el acero cepillado, con la calidez de la madera de nogal.

Tanto el acero como el mármol, el revestimiento de azulejo blanco, unido a las las luminarias y el pavimento, son una memoria de la estética y materiales de los mercados tradicionales, transformados y reinterpretados aquí para crear un espacio moderno, con el ambiente cálido de un restaurante dotado de cierta sofistificación, en el que se proponen nuevos modos de relación entre comensales y cocineros en un espacio de restauración.